lunes, 23 de julio de 2012

¡BESOS PRIMA!

Fue un Domingo de Ramos, la niña no quería hacerse la foto. Toda la noche intentando terminar el abriguito de la niña, y llega el domingo, la niña con el abriguito, con la palma con caramelos incluidos, las dos estupendas, y la niña que no quiere la foto. ¡Pues fue la única torta que le he dado en toda mi vida!.
Cuantas veces lo habremos oído en las reuniones familiares, o en cualquier momento que hemos estado juntos. Tomando un café, visitándonos mutuamente, o sin mas porque surgía. Una de las historias de la familia, memorable historia de las muchas que recodábamos, y recodábamos tantas y tantas veces, y que nos hacia sentir con fuerza toda la mezcla de sentimientos que se acumulan con el paso de los años, cuando las personas son cercanas, familia en este caso, en resumidas cuentas las vivencias que se van pasando de generación en generación, la memoria de los tuyos.
Desde luego, no recuerdo para nada ese día, he visto la foto muchas veces y hacia tiempo que no la veía ni sabia donde la tenia guardada, y la encontré.
Fijo, que no recuerdo nada, pero la pequeña de la palma soy yo, y mi prima Teresita, Dios Mio, lo que debió de coser toda la noche para sacarme estupenda a la mañana siguiente, Ella siempre estaba estupenda. Seguro que nos comeríamos algún pincho que otro, y luego comeríamos todos juntos.
Sé que no le gustaba nada coser, y que su madre, mi tía, como era una chica y era lo que en aquel tiempo una jovencita podía hacer, la llevo a clases de costura, y aprendió, pero no le gusto nunca., así que imagino el sacrificio que le supuso hacerme el abrigo.
Siempre juntas, hasta cuando llego el primer txikitin, y la nena ya no era la pequeña, y luego llegaron otros dos, y aun así seguía siendo Conchita.
¡BESOS PRIMA!